El ojo seco es un problema ocular que ocurre cuando el ojo no segrega suficiente lágrima para lubricar la superficie o cuando ésta es de baja calidad. Esta circunstancia de baja lubricación aumenta con el paso de los años y, también, debido al uso frecuente de pantallas. 

Según Jesús Merayo-Lloves, el ojo seco afecta en España a un 14% de la población . El experto señala, además, que se trata de una patología cada vez más frecuente: “Los problemas de superficie ocular relacionados con el ojo seco están aumentando. Una de las razones es el envejecimiento de la población, que se trata de enfocar con estrategias de envejecimiento saludable y buenos hábitos de vida. Otro es el aumento de factores de riesgo como el uso no ergonómico de pantallas de visualización de datos (smartphones, ordenadores, tablets…), exposición a tóxicos (humo del tabaco o contaminantes industriales) y, también, a viento y sol sin protección. Estos factores de riesgo hacen que haya más pacientes de ojo seco, incluso en edades jóvenes”.

Las mujeres mayores de 45; las más afectadas

“Antes de llegar la menopausia hay una disminución de hormonas masculinas (andrógenos), lo que provoca que baje la secreción de todas las mucosas, incluida la conjuntiva” explica Merayo-Lloves. “La sequedad ocular también afecta a los pacientes con tratamientos tópicos crónicos (colirios), pacientes con alergia ocular, usuarios de lentes de contacto, así como a los pacientes con enfermedades autoinmunes que desarrollan un déficit de producción de lágrima (como el síndrome de sjogren) y pacientes con enfermedades de la piel como rosácea ocular u otras blefaritis que hacen que la lágrima se evapore más”.

¿Cuáles son los síntomas de ojo seco? 

Las personas con este problema se quejan de sensación de arenilla o de cuerpo extraño, ojos pesados o cansados, quemazón, escozor. En casos más agudos, también sienten molestias más graves y, cuando se afecta la córnea, dolor. “El ojo seco repercute en la calidad de vida, afecta a la visión y puede hacer enfermar la superficie ocular, con enfermedades cicatrizantes y con alteraciones de la transparencia corneal”, puntualiza el experto consultado.

¿Y las soluciones? 

Lo más importante para combatir este problema es educar sobre los factores de riesgo “Es fundamental usar los ordenadores de un modo ergonómico, parpadear con frecuencia, evitar tóxicos y ambientes secos y, también, proteger los ojos con gafas de sol del viento y del sol. Conviene, además, evitar la medicación que seca el ojo tanto por vía oral (tranquilizantes), como tópicos (colirios con vasoconstrictores o con conservantes). Una vez que se diagnostica la enfermedad, se recomienda el uso de fármacos que lubrifican la superficie ocular (lágrimas artificiales), si hay inflamación se prescriben tratamientos anti inflamatorios tópicos y, si hay enfermedades sintéticas (de todo el cuerpo), que se manifiestan en el ojo, se trata la enfermedad general”, subraya el director del Instituto Universitario Fernández-Vega.

Para proteger la superficie ocular del ojo seco se recomienda seguir hábitos saludables:

  • evitar el sol (especialmente la luz de alta energía- a partir del azul, violeta u ultravioleta) y el viento
  • parpadear con frecuencia (especialmente mientras se usa un ordenador)
  • estar bien hidratado y evitar tóxicos.  

 

Además, es fundamental realizar revisiones periódicas de la visión y corregir los defectos de refracción.

 

Vía : http://www.nosinmisgafas.info/blog/salud-visual/ojo-seco-3

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